Monitor de Latinoamérica
Argentina quiere reconstruir su reputación
Negocia el canje de deuda con los bonistas que no acudieron en 2005
Argentina intenta reconstruir su reputación iniciando negociaciones con los titulares de bonos que no aceptaron las duras condiciones del canje de 2005. El país necesita normalizar su presencia en los mercados internacionales y ello exige mejorar su solvencia y credibilidad para reducir la prima de riesgo de su deuda pública, calificada de alto riesgo. El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner cuenta a su favor con que la prima de riesgo país de la deuda argentina ha bajado apreciablemente en las últimas semanas, dentro de la mejora generalizada en los mercados secundarios por las inyecciones de liquidez y la percepción de que lo peor de la crisis mundial habría quedado superado; y con el deseo de los bonistas de llegar a un acuerdo que cierre una disputa que viene de 2005.
Tras la suspensión de pagos en 2001, el presidente Néstor Kirchner, marido de la actual mandataria, canjeó la mayor parte de los más de 80.000 millones de deuda en circulación en manos de inversores privados -la cuarta parte italianos y estadounidenses- por otros bonos y con quitas que llegaron hasta el 70%.
Con todo, el problema que tiene el Gobierno argentino es que aunque consiga canjear ahora la mitad de unos 2.000 millones de dólares en bonos, con peores condiciones para los inversores que en el anterior canje, siguen abiertas varias demandas judiciales por el default de 2001 que le impiden financiarse en los mercados internacionales. El Tesoro argentino espera que este nuevo canje contribuya por lo menos a cambiar la imagen del país en las plazas financieras y que progresivamente pueda ir mejorando su solvencia. La normalización de Argentina con la comunidad financiera internacional no será un hecho hasta que pueda hacer una emisión de deuda con cupón de un dígito, afirman expertos.
"Si el sentimiento positivo persiste y el país logra un buen nivel de participación en el canje de deuda, será suficiente para bajar las tasas de interés para una eventual venta global de bonos", según Maxinver, una consultora financiera de Buenos Aires. En el sector bancario se apunta más alto y no descarta que tras el canje se lance una emisión en los tres meses siguientes por debajo del 10%.
Argentina se ha financiado con emisiones puntuales colocadas en Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, tiene buenas relaciones con los Kirchner, lo que no le ha impedido imponer tasas del 15 por ciento para comprar los bonos de sus amigos argentinos. Según el indicador de JP Morgan, la prima de riesgo país de los bonos argentinos era de 1.000 puntos básicos a principios de año, pero ahora se encuentra en un rango de entre 600 y 700 puntos.
La agencia Fitch Ratings acaba de anunciar que podría mejorar la calificación de Argentina, de "impago restringido" para la deuda a largo en moneda extranjera, si el país resuelve el canje de deuda porque "podría finalmente mejorar su flexibilidad financiera y, en consecuencia, su nivel de solvencia", si bien la agencia recuerda la debilidad financiera del país por sus escasas fuentes de financiación .
Las condiciones de mercado para deuda soberana argentina han mejorado; hay mayor apetito por el riesgo y los inversores buscan rentabilidades elevadas de emergentes exportadores de materias primas. Según el FMI, las principales economías de Iberoamérica crecerán a tasas del 3,5 por ciento. Pese a todo, Argentina tiene mucho camino que recorrer para recuperar la confianza de la comunidad financiera, que pide al FMI que audite las cuentas del país para reanudar las inversiones. La dudosa fiabilidad de las estadísticas oficiales, sobre todo las que miden la inflación, a la que están indiciadas emisiones de bonos argentinos, no ayuda a la normalización con los inversores y el FMI.