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Publicado el lunes 26 de octubre de 2009
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La reducción de empleo que contempla el ERE no va a ser suficiente para encauzar el problema

Sin caja para pagar la deuda y con los bancos detrás, la situación de SOS se complica

Los Ruiz Mateos quieren quedarse la empresa alimentaria pero no explican cómo pagarían

Jose María RuizMateosMarcos Celada.– A los nuevos directivos del grupo alimentario SOS, con José Manuel Curiel a la cabeza, se le están complicando las cosas. Los bancos no acaban de ver clara la refinanciación de una deuda de 1.200 millones de euros y la familia Ruiz Mateos irrumpe en el escenario con una imprecisa oferta de "asociación" justo cuando los analistas creen que la cotización de la empresa está sobrevalorada. La semana comienza con un plan de viajes por toda la red de factorías del grupo para explicar los motivos del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que la dirección de SOS quiere poner en marcha antes de navidades. Pero a juzgar por los movimientos de los acreedores, esta reducción de personal no va a ser suficiente. Los bancos han empezado a mover en la bolsa las acciones que se han quedado al ejecutar las garantías de algunos préstamos y las previsiones del grupo no prevén un flujo de caja suficiente para arreglar las cosas sin tener que vender propiedades y marcas para lograr dinero fresco.

La mayor parte de esa deuda proviene de un crédito de 994 millones de euros formalizado en el verano de 2008 para comprar a Unilever las marcas de aceite y vinagre Bertolli. En aquel momento SOS valía en bolsa 1.400 millones de euros. Ese nivel de préstamos no era entonces descabellado, puesto que la relación entre el valor de la compañía y las deudas lo permitía. La crisis económica no tocó demasiado la cotización del grupo, pero sí lo ha hecho la salida forzada de sus anteriores directivos, los hermanos Jesús y Jaime Salazar, expulsados del consejo tras descubrirse que habían disfrutado de un crédito de 212 millones de euros provenientes del grupo. Tal y como adelantó Capitalmadrid el pasado lunes, 19 de octubre, la entrada en barrena del grupo ha puesto sus finanzas contra las cuerdas y más ahora, con un valor en bolsa sensiblemente inferior.

Tras las últimas y continuadas caídas, el grupo SOS vale en bolsa 328 millones de euros, menos de la cuarta parte de lo que valía cuando firmó el grueso de la deuda que ahora quiere renegociar con los bancos. Con estas cifras, el nivel de apalancamiento financiero (deuda sobre activos) comienza a poner en serio riesgo el futuro tranquilo de la compañía. Y no hay nada que ponga más nervioso a un banco acreedor que ver cómo puede peligrar el cobro del préstamo.

Para ello, SOS ha elaborado un plan estratégico hasta 2013, presentado a las entidades financieras, que no les ha convencido. De forma resumida, la documentación presentada a la banca contiene dos puntos fundamentales: la devolución a los bancos de 600 millones de euros en los próximos 24 meses, para dejar la deuda global reducida a la mitad; y el fortalecimiento de los recursos propios del grupo mediante una ampliación de capital de no menos de 200 millones de euros.

E documento prevé un crecimiento acumulado en ventas del 3,4% durante el período 2009 a 2013, hasta llegar al final del mismo a una facturación de algo más de 1.500 millones de euros al año con un margen de explotación de casi 140 millones de euros/año.

El plan está basado "en aumento de volúmenes de venta y, en líneas generales, mantenimiento de precios de venta y costes de consumo unitario. En términos de Ebitda, el crecimiento acumulado es del 6,8% asumiendo las ventas anteriores, un incremento significativo de los costes del publicidad (+10,4%), ligero incremento de costes de distribución y disminución de los costes de estructura". Pero esto no basta.

Según la misma documentación. "durante el período proyectado, el modelo de negocio estima generar unos flujos libres de caja acumulados de 514 millones de euros, basados en el Ebitda, un consumo de capital circulante y un CAPEX básicamente destinado a mantenimiento de las instalaciones industriales". Es decir, con un auténtico plan de estabilización en el que todo se pone al servicio de la devolución de deuda y la inversión necesaria para la actividad (CAPEX) limitada únicamente al mantenimiento, lo cual significa una renuncia expresa a incrementar las líneas de negocio.

Aún así, con 514 millones de euros de caja disponible en cinco años no se pueden devolver 600 millones a los bancos en dos ejercicios. La solución pasa por conseguir dinero fresco. Por un lado, la compañía planea vender todos sus activos salvo el aceite de marcas internacionales. Por otra parte, de la mano de Credit Suisse, quiere lanzar una ampliación de capital de 200 millones de euros que lograría sin problemas si los actuales accionistas significativos acudieran a la operación, cosa que no va a ocurrir, dado que algunos ya han comenzado a vender parte de sus acciones actuales.

Quizás algunas cajas andaluzas pudieran tener interés en quedarse para mantener su negocio financiero en toda la cadena del aceite, pero el resto no están muy dispuestos. Y ahí es donde aparece la familia Ruiz Mateos, que ofrecen una asociación con el grupo SOS que le permita seguir adelante sin vender activos y sin reducir plantilla. Eso sólo sería posible con una macroampliación de capital, pero los propietarios de Nueva Rumasa no aclaran cómo quieren arreglar los problemas de SOS ni con cuánto dinero. Un dolor de cabeza más para los bancos acreedores y, por supuesto, para los accionistas del grupo alimentario, que han visto caer el valor de sus acciones de casi 14 euros a los 2,4 euros con que acabaron la semana pasada, y eso sólo en año y medio.