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Publicado el viernes 23 de octubre de 2009
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LAS CAJAS Y LA CRISIS

Mariano Rajoy repite en Galicia el enfrentamiento de Caja Madrid

La Xunta quiere imponer la 'omertá' ante la oposición a la fusión de las cajas gallegas

El 'popular' Cristóbal Montoro también se opone a la integración de Caixa Galicia y Caixanova

Cristobal MontoroMiguel Ángel Valero.– "Neste tema hai que traballar moito e falar pouco" (en castellano: "en esta cuestión hay que trabajar mucho y hablar poco"). Palabras pronunciadas públicamente en Marín (Pontevedra) por el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo. Mensajes similares había proferido desde septiembre, pero siempre en privado. Ahora, los hace públicos, para tratar de frenar la marea de oposición a la integración de Caixa Galicia y de Caixanova. Porque Esperanza Aguirre no es la única presidenta de una autonomía gobernada por el PP que tiene problemas con la dirección nacional del partido a causa de las cajas, en su caso Caja Madrid y su pretensión de relevar a Miguel Blesa por Ignacio González. Nada menos que en Vigo el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, cuestionaba días antes de la advertencia de Núñez Feijoo, las fusiones entre cajas de la misma comunidad autónoma: "perjudicarán la competencia y destruirán miles de empleos".

Es más. El poco sospechoso Montoro pedía al Banco de España que  frene los intentos de crear "bancas públicas regionales" e impida que las autonomías diseñen un mapa financiero "endogámico", criticando las "injerencias políticas" de los Gobiernos autonómicos en el proceso de reestructuración financiera.

El propio Mariano Rajoy ya llamaba en julio la atención sobre cómo crecería el paro si las fusiones se producían entre cajas de una misma región, poniendo de ejemplo precisamente Caixanova y Caixa Galicia, que "tendrán que cerrar un porrón de sucursales y poner en la calle a muchísima gente porque en la misma acera las dos cajas gallegas tienen una sucursal y, en cambio, si se fusionan con una caja de Baleares o de Canarias, no tendrán que cerrar sucursales ni poner a gente en la calle".

El presidente de la Xunta no opina igual: "O dos cajas gallegas o una caja gallega fuerte". El Gobierno autonómico ve con desconfianza los Sistemas Institucionales de Protección (SIP), y frenó la incorporación de Caixanova a la fusión de facto impulsada por Caja Navarra y CajaCanarias, como desveló CapitalMadrid ayer. No quiere fórmulas que supongan "la pérdida de la identidad gallega".

Y su exigencia de silencio sobre esta cuestión no ha impedido una avalancha de posiciones contrarias a la fusión de las dos cajas gallegas. El poderoso presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), Antonio Fontela, se mostró el día anterior a la advertencia de Núñeez Feijoo partidario "a título personal" de que la región cuenta al menos con dos cajas y de que Caixanova absorbiera Caja Cantabria, y Caixa Galicia, a CajAstur.

Pero si el presidente de la Xunta quería silencio, es una labor perdida de antemano. Cuatro Cámaras de Comercio (Vigo, Arousa, Pontevedra y Tui) y la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP) preparan un informe sobre los efectos de la fusión de las dos cajas. Tanto el presidente de la CEP, José Manuel Fernández Alvariño, como el de la Cámara de Comercio de Vigo, José García Costas (que, por otra parte, es consejero de Caixanova), se han manifestado partidarios de dos entidades en la comunidad. El alcalde de Vigo, Abel Caballero (PSOE), respondía a las advertencias del presidente de la Xunta animando a los empresarios y a otras instituciones a "expresar sus ideas" sobre la fusión.

Un  movimiento de la Xunta ha pasado casi desapercibido, pero es clave para frenar cualquier maniobra de las cajas. La legislación autonómica (artículo 48 de la Ley de Cajas) otorga al Gobierno gallego la potestad de participar en la Comisión de Control, cuya misión estatutaria es la supervisión de la gestión del consejo de administración "para que se desarrolle en el marco de los fines propios de la entidad, de las directrices y resoluciones de la asamblea general y de las directrices emanadas de la normativa financiera", de las cajas. Algo que ninguno, ni siquiera los presididos por Fraga, había ejercido.

Núñez Feijoo avisó de sus intenciones en junio y ahora se han hecho realidad. La Consellería de Facenda ha designado, con suma discreción (casi con nocturnidad y alevosía), a dos representantes de la Administración autonómica para ocupar sendos puestos en las comisiones de control de Caixa Galicia y Caixanova. En el caso de la entidad dirigida por José Luis Méndez, el ya tomó posesión en la última reunión de su máximo órgano de control, hace un mes, Joaquín Caballero Miranda, subdirector general de Recursos e Análise Orzamentaria. Y en la entidad que preside Julio Fernández Gayoso se espera la llegada a finales de mes, cuando se reúna su Comisión de Control, de Javier Dios Ortiz, jefe de sección dentro del Servizo de Análise Financiera y que depende de la Sudirección Xeral de Supervisión de Caixas de Aforro e Entidades Financeiras.

Ambos funcionarios de la Xunta han sido elegidos para representar, con voz pero sin voto, al Gobierno autonómico en las Comisiones de Control. "No se ha tenido en cuenta el cargo para proceder al nombramiento, sino que se ha valorado en ambos casos su cualificación técnica y su experiencia en el sector financiero", aseguran en la Xunta. Pero llama la atención la diferencia, en cuanto a jerarquía laboral, entre una y otra. En Caixa Galicia es un subdirector general. Y en Caixanova, un jefe de sección.

Con esta medida, que oficialmente pretende "reforzar la supervisión del sistema financiero gallego", la Xunta de Alberto Núñez Feijoo dispone de información de primerísima mano sobre la gestión de las cajas.