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Publicado el jueves 22 de octubre de 2009
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Monitor Ibérico

El acuerdo con Ongoing con Portugal Telecom al fondo

Prisa no deja buen sabor en Portugal

La sospecha de confabulación con el Gobierno provoca una investigación del órgano regulador

Cadena de televisión TVI PortugalJosé Alves.– A principios de setiembre, Prisa tuvo una actuación muy polémica en Portugal. Ya en plena campaña para las legislativas, utilizó su filial Media Capital, que controla la televisión líder de audiencia TVI, para 'censurar' un programa informativo muy molesto para el Gobierno socialista de Sócrates "Fue une decisión ilegal", acusa ahora la Entidad Reguladora para la Comunicación Social (ERE), que decidió iniciar una investigación para determinar si la medida impuesta por Media Capital a la dirección de la TVI fue dictada por algún tipo de interferencias políticas o económicas. Inmediatamente después de las elecciones, favorables al Partido Socialista (PS), Prisa anunció la cesión de Media Capital al grupo luso Ongoing, que por 122,5 millones de euros se hará con 35% de las acciones y 94,69% de los derechos de voto de la propietaria de la TVI. A finales de junio, Prisa había llegado a un acuerdo con Portugal Telecom (PT), donde el Estado mantiene todavía una "acción de oro, para cederle sólo el 30% de Media Capital y por 150 millones de euros.

Al final, el negocio fue desecho por el Gobierno, ante la sospecha general de que quería utilizar a PT para tener el control de TVI. Y lo mismo pasaría ahora con Ongoing, puesto que hay quien sospecha que es sólo es un intermediario de PT.

El veredicto de la ERE sobre la "ilegalidad" de la supresión del "Jornal Nacional", dirigido y presentado por Manuela Moura Guedes, las noches del viernes, afecta directamente al grupo Prisa, que estuvo necesariamente en el origen de la decisión impuesta por Media Capital a la dirección de la TVI. Según la entidad reguladora de la prensa lusa, al suprimir el informativo en cuestión la TVI paso por alto no sólo la ley de la prensa, la ley de de la televisión y el estatuto de los periodistas, sino también la propia Constitución. Así, la imagen con que los portugueses se quedan de Prisa, no podría ser más negativa: es la de un grupo que no tuvo reparos en imponer la censura en la TVI, con el único propósito de hacer un favor al primer ministro socialista José Sócrates, y de paso también al proceso de venta de la filial Media Capital.

Agobiado por sus problemas financieros, y teniendo en Portugal un activo como Media Capital, cuyo valor de mercado alcanza los 480 millones de euros (incluyendo 120 millones de euros de deuda), Prisa tenia gran urgencia en hacer caja. Sin embargo, después de que PT haya tenido que renunciar por indicación del Gobierno socialista a la compra de 30% de Media Capital - una participación pues minoritaria, y sin participación a la gestión,  y por la cual la operadora lusa estaba dispuesta a pagar 150 millones de euros - Prisa no tuvo más remedio que rebajar sus exigencias: había varios grupos lusos interesados en Media Capital, pero el único que presento una propuesta concreta fue Ongoing, que sin grandes medios financieros se hará al final con 35% de Media Capital y con la gestión de TVI, pagando por ello apenas 122,5 millones de euros.

Y es aquí donde vuelve a intervenir PT, que a través su fondo de pensiones puso 75 millones de euros a la disposición de Ongoing, pero oficialmente sólo como "inversión financiera" y al margen de la operación de Media Capital. Sin embargo, hay quien sospecha que lo que hace Ongoing, con el acuerdo implícito de Prisa, es actuar en este asunto como "intermediario" de la operadora histórica lusa, hasta que se considere oportuno hacerse oficialmente con el control directo de Media Capital y de sus principales activos (TVI y la producción de contenidos audiovisuales). Ocurre, además, que Ongoing es uno de los principales accionistas de PT, con casi un 7% del capital y dos representantes en el consejo de la operadora, aún bajo la influencia del Estado.

Y lo mismo pasa con el Banco Espirito Santo (BES), que tiene también un 8% de PT y cuyo presidente Ricardo Salgado está muy a favor de la política económica de Sócrates. Pues bien, BES anunció el miércoles pasado una inversión de casi 200 millones de euros en fondos de "private equity" y de "market capital" de Ongoing, pero haciendo hincapié en que esta operación no tiene nada a ver con la financiación de la compra de Media Capital, y aún menos con los presuntos intereses ocultos de PT en la misma operación. Los máximos responsables de Ongoing, Nuno Vasconcelos y el español Rafael Mora, mantienen por su parte que el grupo tiene suficiente cash flow (130 millones de euros) para financiar la operación de Media Capital.

Lo cierto es que la situación financiera de Ongoing no es precisamente brillante: a finales de 2008, su deuda alcanzaba los 585 millones de euros, de los cuales 97% eran exigibles a corto plazo. Fue ya con préstamos del BES, por unos 200 millones de euros, y igualmente del Banco Comercial Português (387 millones) y del Crédit Suisse (216 millones) que Ongoing pudo hacerse en poco tiempo con sus casi 7% de PT, con 20% del grupo Impresa (propietario del semanario Expresso, de la revista Visao y de la televisión SIC) aunque sin participación en la gestión, y con el líder de la prensa financiera Diario Económico/Semanario Económico.

Con la entrada en Media Capital, tras la OPA en curso, Ongoing alcanzará pues su principal objetivo, que pasa por tener el control de una televisión: puesto que el propietario de Impresa Francisco Balsemao siempre rechazo compartir el controle de SIC,  Nuno Vasconcelos y Rafael Mora hicieran todo lo que tenían que hacer para sacar el máximo provecho de las ansias que tenia Prisa en hacer caja con Media Capital y la TVI. Queda saber ahora si Ongoing, está actuando solo, por su cuenta y riesgo, o será solo un intermediario de de la operadora PT, y siguiendo instrucciones del poder socialista, que es también lo que ERC se propone investigar, en relación con la supresión del Jornal Nacional de la TVI, que explotaba al máximo el caso Freeport, implicando Sócrates en un supuesto trafico de influencia política.