Los Gobiernos autonómos impiden que sus entidades se sumen a proyectos que implican menor poder
Las autonomías boicotean la fusión de facto entre Caja Navarra y Caja Canarias
Galicia frena a Caixanova para que se una, y la Junta de Andalucía, a Caja Granada
La primera fusión interterritorial que se produce entre cajas de ahorros no suscita precisamente entusiasmo en otras comunidades autónomas. Si CajaCanarias y Caja Navarra se han embarcado con el apoyo de sus respectivos Gobiernos autónomos en lo que el director general de la segunda, Enrique Goñi, define como "fusión de facto", en otras autonomías han frenado en seco las intenciones de otras entidades de ahorro respecto a sumarse a la operación. Es el caso de Caixanova, muy interesada en esta operación, sobre todo para escapar al abrazo del oso que supondría una fusión con Caixa Galicia, que es lo que pretende la Xunta de Galicia que gobierna Alberto Núñez Feijoo. O de Caja Granada, que no ha querido sumarse a la gran caja andaluza que impulsa la Junta presidida por José Antonio Griñán con Unicaja, CajaSur y Caja Jaén.
Tanto Caixanova como Caja Granada forman parte de Viálogos, una especie de club impulsado por Caja Navarra, y en el que también están, aparte de CajaCanarias, Caja Cantabria, Vital Kutxa, Caja Duero, Caixa Manresa, Caja de Extremadura, Sa Nostra, Caja Murcia y CajaSol. De éstas, Caja Duero está a punto de anunciar la fusión con Caja España y Caja Burgos; Caixa Manresa ya se ha fusionado con Caixa Catalunya y Caixa Tarragona; Vital Kutxa está pendiente de la integración de las tres cajas vascas; y Caja de Extremadura, en una operación similar con Caja de Badajoz.
CajaSol "está en otras cosas", y otras entidades "necesitan resolver cuestiones con sus comunidades autónomas", explican en el nuevo grupo. El presidente de Caja Canarias, Álvaro Arvelo, reconoce que se ha contactado con las otras entidades con las que comparte la Asociación Técnica de Cajas de Ahorros SAE (Atca): la aragonesa Caja de Ahorros de la Inmaculada (de propiedad eclesiástica) y Caja Rioja, ya que Caixa Sabadell está embarcada en la fusión de las cajas comarcales catalanas.
Interés en la fusión de facto tiene Caja Cantabria, cuyo consejo de administración autorizó a finales de septiembre a su presidente, Enrique Ambrosio Orizaola, y a su director general, Javier Eraso, a abrir un proceso de contactos para una "agrupación" con otras entidades de similar dimensión. También, otras cajas uniprovinciales, como CajaAstur, aunque ahora está concentrada en el intento de quedarse con la intervenida CCM en dura pugna con BBK e Ibercaja; Caja Murcia, a la que la Junta de Andalucía impidió hacerse con CajaSur; Caja Rioja; la balear Sa Nostra.
O las que no quieren ser forzadas a fusiones, como Caixa Penedés o Caixa Laietana en Cataluña. "Claro que estamos hablando con otras cajas. Algunas se han aproximado. No descartamos incorporaciones", señala Arvelo en un encuentro organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie). "Pero el proyecto tiene consistencia, por lo que no son indispensables otras incorporaciones para hacerlo viable y eficiente", añade Goñi. "No es un problema de cuántas cajas caben en la operación, sino de compartir una visión de futuro, una estrategia", añade.
Un proyecto que añade a la figura jurídica del Sistema Integral de Protección (SIP), que busca reforzar la solvencia y la liquidez, un "grupo consolidado contable". De forma que se produce una consolidación, no una agregación, "algo más que la suma de las partes", de la que sale un único grupo económico consolidado supervisable, un solo rating y una única ratio de solvencia. "Todas las ventajas de una fusión sin los inconvenientes, como la destrucción de valor, de tener que hacerla", resalta Goñi.
El director general de Caja Navarra calcula que la consolidación multiplica por 1,2 los recursos propios de las dos cajas, además de liberar capital regulatorio al diluir la concentración de los riesgos. Arvelo subraya que "de esta forma se conservan las marcas, la personalidad jurídica, las sucursales, la capacidad comercial, el apego al territorio". No obstante, Caja Navarra y CajaCanarias antepodrán a sus nombres la marca Banca Cívica. Todo este planteamiento se apoya en una "sociedad de servicios plenos", cuya figura jurídica se está negociando con el Banco de España, que integrará las actividades de tesorería, control de riesgos, cartera industrial, tecnología, mercados internacionales, mercados de capitales, gestión de patrimonios, seguros y planes de pensiones, fondos de inversión, grandes empresas.
Esta sociedad actuará como una holding participada por las dos cajas con derechos políticos paritarios, aunque los derechos económicos dependerán de la valoración de cada una de las entidades, y que será gestionada por un pacto de accionistas que garantiza que las decisiones clave serán consensuadas, y tendrá su sede en Madrid. "No hay solapamientos de oficinas, estamos en mercados territoriales diferentes, y no contemplamos que sobre nadie, es más, esperamos que necesitaremos muchos brazos", indica Goñi, que ve mejoras de eficiencia en la integración de los servicios centrales de las dos entidades.
Goñi explica que es "muy prematuro" hablar sobre una posible salida a bolsa de esa sociedad o de una emisión de cuotas participativas, pero admite que "no tenemos ninguna aversión a cualquier instrumento de reforzamiento de los recursos propios, aunque en este momento no lo necesitamos". Tampoco van a recurrir ni al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) ni al Fondo de Garantía de Depósitos de las Cajas, pero el proyecto está abierto a otras cajas aunque éstas tengan necesidad de acudir a estas ayudas.
La primera fusión interregional y de facto que se produce entre cajas de ahorros y que crea la novena entidad del sector está trabajando "a marchas forzadas" con el Banco de España para que el plan de integración contable, la valoración de las cajas y para el plan estratégico común estén listos "antes de que acabe el año" y el proyecto pueda estar plenamente operativo en el primer semestre de 2010.