Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el miércoles 21 de octubre de 2009
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

ANÁLISIS

Ignacio González, en manos de Fernández Ordóñez

Aguirre echa otro pulso a Rajoy por el control de la cuarta entidad financiera española  

J. Hervás.– Mientras Esperanza Aguirre echa el último pulso de esta semana a Mariano Rajoy para nombrar presidente de Caja Madrid a su vicepresidente Ignacio González, representantes de los servicios jurídicos habitualmente consultados por el equipo económico del Partido Popular, recuerdan que no se podrá hacer nada sin el consentimiento del Gobernador del Banco de España, y de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda. Ellos tendrán, porque así se lo regula la ley, la última palabra. El decreto vigente sobre el nombramiento de consejeros de Cajas de Ahorros deja en manos del supervisor y del ministerio de Economía, el visto bueno final del nombramiento de los mismos y del director general de la entidad.

La elección de los miembros del consejo, recuerdan estas mismas fuentes, debe realizarse entre personas con capacidad, preparación técnica y experiencia suficiente para desarrollar estas funciones. Condiciones que a todas luces no reúne Ignacio González. También recuerdan que el artículo cuarto, letra c, de la normativa vigente dice que en todo caso, y cualquiera que sea la representación que ostenten, los nombramientos habrán de ser comunicados a través del Banco de España al Ministerio de Economía y Hacienda, para su aprobación discrecional.

El buen conocimiento de estos requisitos hicieron que ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid se mostrara muy cauta a la hora de responder a una pregunta sobre si su todavía vicepresidente primero del ejecutivo regional era candidato a la presidencia de la Caja madrileña. "No lo descarten", fue su respuesta. Mucho más satisfecho parecía mostrarse por sacar del ejecutivo el consejero de Presidencia y secretario general de PP en la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, quien lo puso sentado ya en el despacho con las mejores vistas de Madrid desde las Torres de Kio.

Desde hace meses venimos relatando el empeño personal de Esperanza Aguirre por conseguirle este puesto. Personalmente se ha trabajado voto a voto de cada uno de los previsibles consejeros de la Comunidad de Madrid. Ahí podrían acabarse todos los sinsabores económicos de su vicepresidente, y presidente del Canal de Isabel II, cuyo aumento de patrimonio justifica la presidenta de la Comunidad de Madrid por lo "rica" que es su mujer.

Pero el hecho de que Moncloa no vea con buenos ojos a Rato no significa que Esperanza tenga vía libre para nombrar a su lugarteniente. En el entorno del Gobierno, como le ocurría inicialmente al propio Mariano Rajoy, no les gusta que Rato pueda disponer de una proyección como la que facilita la presidencia de la segunda caja española y europea y cuarta entidad financiera de España, sólo por detrás de Santander, BBVA y "la Caixa".

Los socialistas, que han logrado convencer a su secretario general de Madrid, Tomás Gómez, que Ignacio González no reúne las condiciones, lanzaron ayer el nombre de Luis de Guindos como un globo sonda. Una vez que no puede ser Rato, Esperanza Aguirre seguirá tratando de imponer en su feudo al mas suyo de los suyos. Aunque la decisión dependerá del Casón de Alcalá donde reside Fernández Ordóñez. Al margen de la normativa vigente, las condiciones para acogerse a las ayudas del FROB le convierte en la figura clave.