DESDE EL PARQUET
El oro, el dólar, los tipos y la inflación
El precio de la onza de oro sigue en zona de máximos, impulsado por una creciente andanada de temores inflacionistas, así como por la flojedad del billete verde y los recelos que genera a ciertos inversores la fuerte subida que acumula la renta variable. Un sector del mercado argumenta que la subida del metal amarillo va a continuar en los próximos meses, alegando que, aunque a primera vista su precio se haya elevado un 49% con relación al que tenía a finales de 1980, en realidad considerando la inflación ajustada su cotización se encuentra casi un 50% por debajo del de dicho año, ya que los índices de precios han crecido en los últimos 30 años a ritmos muy superiores.
Y, desde luego, las expectativas alcistas aumentan, tras considerar que sólo por razones técnicas la debilidad del dólar proseguirá en los próximos meses, puesto que en el mercado existe una excesiva liquidez, cuyo efecto se ve potenciado por los bajísimos tipos practicados por la Reserva Federal.
Un panorama que además gana dramatismo, tras considerar el elevado déficit público estadounidense, que incluso ha provocado que el presidente de la Fed, Ben Bernanke, aconseje al Gobierno rebajar el déficit por el bien de la economía mundial. Claro que todo es relativo, ya que este bajo nivel del billete verde frente al grueso de las monedas mundiales está asegurando unos precios atractivos a las producciones de bienes y servicios norteamericanas, que están cimentando precisamente la salida de la recesión.
En cualquier caso, volviendo a los factores que estimulan la subida del metal amarillo, destacan los crecientes temores a que la situación provoque fuertes repuntes de la inflación. Una idea reflejada recientemente por la revista Barron's que ha pedido incluso a la autoridad monetaria estadounidense que eleve los tipos de interés, para evitar que la economía del país deba afrontar una nueva burbuja. Afirma que no es necesario mantener los tipos cerca de cero ahora que la economía empieza a recuperarse y pasa revista a las subidas de los metales y restantes materias primas, mientras el dólar retrocede y resurge la Bolsa.
Alega que los bajos tipos dan alas a los especuladores y potencian la inflación. Sin embargo, otros expertos creen que no todo es tan simple como pinta Barron's y que, aunque evidentemente la situación ha mejorado en los últimos trimestres, es pronto aún para adoptar una estrategia de salida, puesto que podría cargarse la incipiente recuperación. Por ello, en las actas de la última reunión del Comité del Mercado Abierto de la Fed se habla de instrumentar una política de tipos acomodaticia, lo que, días atrás, los mercados interpretaron en el sentido de que podrían empezar a restringirse en cualquier momento las medidas de estímulo monetarias, si bien no se espera que esto suceda hasta pasado el primer trimestre de 2010.
Por otra parte, otro factor que también ha proporcionado un fuerte impulso al oro, aunque de forma indirecta, ha sido la subida de tipos -al 3,25%- aplicada por Australia recientemente, y que ha sido el factor que más ha contribuido a tirar el billete verde en las últimas jornadas, a través de operaciones de carry trade, consistentes en endeudarse en dólares estadounidenses aprovechando su bajo tipo de interés y simultáneamente invertir su importe en la compra de dólares australianos.