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Publicado el miércoles 21 de octubre de 2009
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La CECA es partidiaria de acelerar las ayudas antes de que la CE declare su 'ilegalidad'

El Banco de España amaga con negar apoyos del FROB a las fusiones de cajas que no reduzcan costes

No admitirá procesos de consolidación que simplemente aumenten tamaño sin meter la tijera en la estructura

Caixa SabadellMarcos Celada.– El Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, no está a gusto ni con el ritmo ni con la filosofía de una parte importante de las operaciones de cajas de ahorros que están en marcha o en proceso de diseño. Así se lo ha hecho saber a los responsables de la Banca y de las cajas en las habituales reuniones que mantiene con ellos. En cuanto a la velocidad, no es un secreto que le gustaría aumentarla. Sobre la filosofía, el máximo responsable de la autoridad monetaria observa, según las fuentes consultadas por Capitalmadrid, la resistencia a abandonar viejos vicios del sector como el de intentar recolocar a parte del personal excedente del cierre de oficinas en otro tipo de estructuras internas. Ello reduce el impacto efectivo en la reducción de costes y no traslada en su totalidad a la cuenta de resultados el efecto del cierre de parte de la red comercial.

Este último ha sido uno de los motivos principales por los que la fusión anunciada de las pequeñas cajas catalanas (Sabadell, Terrasa, Manlleu y Girona) sigue dando vueltas por los despachos oficiales sin que haya visto aprobado su plan estratégico. En los documentos presentados por estas cuatro entidades se prevé un recorte de costes de personal inferior al que según los técnicos del Banco de España debería producirse. Si a eso se le suma que tienen previsto acudir al Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca (FROB) en busca de ayudas oficiales, ha llevado a que las autoridades les hayan recordado a los responsables de estas cajas que primero hay que reducir costes hasta donde sea posible sin poner en peligro la eficacia comercial, porque de lo contrario las ayudas caerían, al menos en parte, en saco roto.

Desde que estalló la crisis financiera, los hábitos de Fernández Ordóñez, hombre poco dado a la vida social intensa, han cambiado un poco. El comedor del que dispone en el Banco de España recibe más visitas. Entre ellas, mucho más a menudo que antes, la de Juan Ramón Quintás, presidente de la patronal de cajas (CECA), con quien repasa con bastante frecuencia la situación del sector y las operaciones en marcha o en trámites de estudio. Las fuentes consultadas aseguran que fruto de una de estas reuniones últimas es la petición que hace muy poco hizo públicamente Quintás para que las cajas se den prisa en pedir ayudas al FROB antes de que las autoridades europeas acaben con él.

Las grandes cajas no parecen dispuestas a pedir dinero si no es para quedarse con otras en apuros. De ellas, sólo Unicaza y Caixa Catalunya han presentado ya la solicitud formal de dinero porque encabezan sendos procesos de fusión en Andalucía y Cataluña. Las medianas y pequeñas necesitan engordar su tamaño y eliminar redes antes de pedir fondos. El Ministerio de Economía, alertado también por el Banco de España, ya ha pedido una prórroga de seis meses a las autoridades europeas para dar tiempo a que cuajen más operaciones de fusión y saneamiento de cajas.

El gobernador del Banco de España, mientras, advierte una y otra vez a sus interlocutores sobre la necesidad de afrontar la crisis con una filosofía distinta a la de anteriores procesos de concentración del sistema financiero. Ahora ya no se trata de aumentar tamaño a cualquier precio para evitar la entrada de tiburones financieros en el sector, cosa que además es legalmente imposible en las cajas de ahorros. La filosofía de Fernández Ordóñez es que el aumento de tamaño debe ser la consecuencia de las fusiones, pero no la causa. Lógicamente, cuando dos o más entidades se unen el tamaño de la resultante es mayor que el de las originales, aunque la aritmética de la autoridad monetaria tiene dos vertientes contrapuestas. "Para que la fusión funcione -suele mantener el gobernador, según las fuentes consultadas-, la suma de una más una debe ser mayor que dos en eficiencia y capacidad de generar beneficios, por lo que una más una tendrá que ser siempre menor que dos, y en algunos casos mucho menor, en lo que a costes se refiere".

Por ello, operaciones como la recientemente emprendida por Caja de Navarra y Caja Canarias para unir parte de sus negocios pero sin una fusión formal, y que han dejado abierta a nuevas incorporaciones, no son bien vistas desde el Banco de España, porque pueden terminar en una forma de incrementar negocios fuera de la comunidad autónoma de referencia de cada una, apoyándose en los socios, pero sin un auténtico plan de reducción de gastos generales de ninguno de los partícipes. Las instrucciones ya han corrido por el sector y ahora solo queda ver si las cajas obedecen al gobernador.