TENDENCIAS
Moody's: 'manca fineza' y sobran intereses
Las entidades financieras españolas vuelven a estar en el punto de mira de la agencia de calificación de riesgos, Moody's, y en esta ocasión por una acusación grave: desconfía de la veracidad de sus cuentas y de sus balances y viene a denunciar que muchas entidades están sobrevalorando el precio de algunos de sus activos. La calificadora alerta de que "numerosas entidades parecen evitar el reconocimiento de la magnitud real del deterioro de la calidad de los activos en sus cuentas" a la vez que calcula que la ratio de morosidad de bancos y cajas habría superado el 7% sin el efecto amortiguador de las recompras y refinanciaciones. Moody's dispara contra lo que más duele a un sistema financiero: la confianza, y lo hace, según la mayoría de expertos, gratuitamente y sin mayores esfuerzos por entender la realidad de las cosas. Y sin reconocer que el sistema de supervisión desarrollado por el Banco de España está fuera de toda duda y que tales practicas son ilegales y nunca serían aceptadas.
Buena parte de la prensa española, haciendo seguidísimo de la sajona y acostumbrada a entrar a este tipo de trapos, reservaba sus mejores cuerpos tipográficos para la noticia, sin entrar en mayores consideraciones, aunque las previsiones de Moody's podían entenderse más como respuesta al informe de S&P que unas semanas antes decía exactamente lo contrario: que el sector financiero español estaba preparado de sobra para hacer frente a futuras complicaciones, sin consumo de capital. Es el resultado de la crisis en la que están inmersas las redacciones en los medios de comunicación.
Y como nueva y reiterada muestra del grado de inconsistencia en el que se mueven muchos miembros del sector de agencias de este tipo, frente a generalizaciones como las de Moody's o Variant, otras agencias de calificación de riesgos como Fitch o Nomura alababan al sistema bancario español por haber afrontado "de forma exitosa" la crisis financiera sin necesidad de apoyo del Estado en su capital a la vez que añadían que "las sustanciales reservas genéricas y los buenos datos de eficiencia deberían ayudar a aliviar" la presión que ejerce la situación económica sobre ciertas entidades y lo hacían a los pocos días de que Moody's evacuara sus previsiones. El informe de Fitch, en concreto, anunciaba que las principales entidades financieras españolas -especialmente, Santander y BBVA- mantendrán un "sólido comportamiento" pese a los desafíos de la crisis económica. Es otro lenguaje.
La respuesta a Moody's, no se hizo esperar y llegó de la mano de lo que eufemísticamente llamamos mercados en donde el mismo día en que se hizo público el informe, el selectivo español llegaba a tocar los 11.855 puntos, quedando a menos de 40 puntos del máximo del año. La banca, con Santander a la cabeza, hacía una demostración de fortaleza dejando atrás el duro informe de la agencia.
Después del enorme ridículo recolectado por Moody ́s y algunos de sus colegas tras demostrar su incapacidad de detectar por acción u omisión la gran crisis financiera propiciada por buena parte de la banca americana, algunas agencias de riegos se empeñan en radiografiar con más voluntad que acierto al sector financiero español. El penoso papel que desempeñaron estas agencias de calificación crediticia en el nacimiento de la crisis de las 'subprime', con valoraciones erróneas sobre activos financieros, podría haber llevado a pensar en un cambio a mejor de sus capacidades y sus calidades, pero no se detecta modificación de rumbo alguno. Y lo que no se puede olvidar y la prensa lo debería recordar, es que ocho meses antes de que los bancos islandeses entraran en quiebra, Moody's los había puesto en AAA, su máxima calificación, o que en los casos de Lehman y AIG cambiaron su valoración 24-48 horas antes de que se dieran el gran batacazo.
El durísimo informe de Moody's sobre “la banca española” apuntando que el sistema financiero se encuentra en una especie de crisis sistémica, ha sido calificado por un buen número de representantes del gobierno, de cajas y bancos –el supervisor no desciende a estos asuntos- como un canto a la falta de rigor y a la deficiencia profesional. Nadie pone en duda que algunos miembros del sistema financiero español pueden encontrarse en una situación compleja o si se quiere, difícil; tan difícil y compleja como es la situación económica española, pero lo que tiene peligroso encaje es la forma y manera en que, en este caso Moody's, elabora sus outlooks o previsiones extrapolando estimaciones sobre volumen de pérdidas esperadas en las carteras de los “bancos” al universo de las instituciones financieras españolas, sosteniendo que “la banca española” –una especie de totum revolutum- oculta datos, manipula resultados y todo ello con el beneplácito de un supervisor cuyos métodos, exigencia y rigor han trascendido (para bien) nuestras fronteras.
Manca fineza, diría el italiano, y eso tratándose de una agencia de calificación de riesgos que maneja las calificaciones de riesgo, es un pecado inaceptable.
Por ello se entiende que en el sector se hayan levantado voces contra lo que se considera una agresión gratuita y que se rechace de plano una acusación genérica , proyectando la duda sobre todo un sistema financiero que hasta la fecha ha demostrado sus capacidades para no verse involucrado en una crisis en la que han caído la mayoría de los países de su entorno.
Nadie pone en duda que la evolución de la actividad productiva, el deterioro de la cartera de crédito y los tipos de interés van a presionar fuertemente la cuenta de resultados de las entidades financieras durante los próximos años y, es evidente que algunas entidades van a registrar pérdidas, pero eso es algo que ha reconocido el propio presidente de la CECA y para ello hay un proceso de reestructuración en marcha con sus respectivos planes de viabilidad, se han creado mecanismos como el FROB y se le ha dotado de suficientes fondos para hacer frente a cualquier tipo de contingencia.
El negocio bancario en España no es fácil y poco tiene que ver con el americano y por ello no se puede tirar por elevación, al bulto. La reestructuración de deuda a ciertas empresas, como las promotoras; la compra de activos inmobiliarios o el alargamiento de plazos de préstamos a familias, son operaciones legales, realizadas con el conocimiento del supervisor y que tienen como objetivo minimizar pérdidas, lo cual es la esencia del negocio. De ahí a acusar de ocultación y manipulación de resultados, hay un abismo.
La reestructuración de deudas de las empresas promotoras, por ejemplo, ha posibilitado a bancos y cajas negociar incrementos en las garantías ofrecidas como colateral de esas deudas, por lo que mediante estas operaciones se consigue reducir la probabilidad de impago y la severidad en caso de que este se produzca.
Por lo que respecta a la compra de activos inmobiliarios, esta permite anticiparse a una situación irreversible de quiebra y nadie duda de lo beneficiosos de la medida en lo que a certeza en el coste y en el tiempo de ejecución de las garantías, se refiere. En el mismo orden de cosas, la estrategia de las entidades en la compra de activos y venta a particulares, se consigue aumentar el colateral y hacer menos vulnerable la cartera hipotecaria a la evolución del precio de la vivienda.
El alargamiento de plazos de préstamos hipotecarios sin coste, por último, es una de las primeras medidas que aprobó el gobierno y es una práctica generalizada con deudores fiables que habiendo probado su intención de pago a lo largo de la vida del préstamo encuentran mermada temporalmente su capacidad de pago por una situación de desempleo o una caída en sus ingresos. Con este tipo de operaciones se pueden conseguir importantes reducciones en la cuota de los préstamos que eviten la entrada en mora.
Todo eso y más lo debería saber Moody's. Nadie duda de que el próximo año va a ser el más difícil para las entidades financieras españolas de su reciente historia y es evidente que la cartera de préstamos a la promoción hipotecaria se va a resentir. Sin embargo, no se puede afirmar que las entidades estén ocultando pérdidas y menos a través de los análisis publicados que no detallan sus cálculos y en ocasiones basan sus cifras en informaciones más periodísticas que oficiales, en estadísticas dudosas y desfasadas (algunos datos son de 2005) y que no tienen en cuenta ciertas particularidades del mercado hipotecario español.
Las estimaciones reales que se realizan para el año 2010 es que el nivel de pérdidas del sistema financiero español puede situarse fectivamente en el entorno del 5 por ciento de la cartera, cantidad absorbible con cierta naturalidad si tenemos en cuenta las provisiones realizadas y el nivel de beneficios obtenidos en el primer semestre 2009 (18. 000 millones de euros antes de provisiones e impuestos), periodo que nadie puede decir que haya sido fácil.
Sobra dramatismo en Moody's y otras agencias de menos fuste y pueden sobrar intereses torticeros. Al día de hoy y con los datos en la mano, solamente una única entidad en España ha tenido dificultades financieras serias y el problema ha sido relativamente menor a la vez que ha tenido escaso efecto en el sistema financiero.
Otros países no pueden decir lo mismo.
(1) TENDENCIAS es una publicación de análisis socioeconómico y circulación restringida, coordinada por Carlos Díaz Güell. La colección completa puede consultarse en www.serfusion.com