UN BANCO EN EL RETIRO
BBVA, ¿Tú también, hijo mío?
Por Luis Alcaide
Nobleza obliga, pensará más de uno. Pues tampoco. El BBVA se apunta a la carrera de los despropósitos. Tan caluroso ha sido el verano que no ha podido aguantarlo ni la responsabilidad social, política, ni la ética ni la corporativa. Es cierto que el Gobierno va de embrollo en embrollo. Ahora le toca al presupuestario. Tipos impositivos más altos, bases fiscales más escurridizas. ¿Recaudaremos? Tampoco la oposición acierta a atajar la traca valenciana de aquéllos que no pagaron los trajes que decían haber pagado. En estas disputas, fábula de Iriarte o Samaniego, llegaron las Cajas y los Bancos. Si lo de Castilla la Mancha planteaba la idoneidad de los políticos de pelo en pecho, el relevo en ciernes de Caja Madrid sí que apuesta por la profesionalidad y la independencia de las Cajas. ¡Bravo por el desparpajo de los conservadores liberales! El BBVA remacha el clavo. Objetivo inmediato: la conquista del poder con el dinero de los accionistas y la cobertura de las facilidades financieras de las instituciones públicas. Se ha perdido una excelente ocasión para predicar con el ejemplo a favor del bien común.
¿Y el bien común ha desaparecido? No del todo. A veces alguien vela por él. Es el caso de una anciano juez de Nueva York que sentencia todavía en papel escrito a máquina pero en un excelente inglés (lo ha contado Michael Skapinker en su columna de EFT). En los negrísimos días de Lheman Brothers, el Bank of America, con el visto bueno y el respaldo generoso de la autoridad monetaria, adquirió Merrill Lynch comprometiéndose públicamente ante sus accionistas a que no toleraría gratificaciones en Merrill sin el consentimiento del propio BofA.
Las palabras se las llevó el viento. Hubo un reparto confidencial de 5,8 miles de millones de dólares en bonos a los ejecutivos. Se desveló el escándalo y The Securities and Exchange Commission intervino imponiendo una multa al banco de 33 millones de dólares. El banco aceptó pagarla pero no admitió ni denegó las acusaciones por el engaño. El caso pasó a un Juzgado de Nueva York.
Esto fue lo que dijera el juez en su sentencia: "Los tribunales no interfieren en las resoluciones libres de las partes, siempre que se sitúen entre los límites de la decencia (fairness) sean razonables y adecuadas... pero aquí no se ajustan a las nociones más elementales de justicia y moralidad... El Banco de América y la SEC me piden que esté de acuerdo con que las víctimas de las violaciones -los accionistas- paguen una multa adicional por su victimización ". La respuesta es NO.
En el caso del BBVA no son primas por resultados si no indemnizaciones por un cese de contrato, así que es altamente improbable que su legitimidad se plantee ante un tribunal español o medie alguna autoridad con autoridad sobre los límites de la decencia, la justicia o la moral a propósito de este desenlace. La cosa está clara.