Monitor de Latinoamérica
Lula se ha convertido en el mandatario de moda en el continente
Brasil y México, dos caras opuestas de la misma crisis
Los efectos sobre las empresas españolas difieren en cada país
América Latina no es Asia pero está aguantando mejor la crisis gracias a la demanda de materias primas. Sin embargo, hay dos economías que simbolizan de alguna forma el éxito y el fracaso del continente en la gestión de la mayor crisis desde la Gran Depresión: Brasil y México. Son los referentes de la región para el mundo, el gigante brasileño va camino de convertirse en una de las grandes potencias junto con otras economías emergentes, mientras que el paíz azteca se adentra en la crisis, arrastrado por la recesión de EEUU y la falta de liderazgo político. Para las empresas españolas, este fenómeno no es indiferente. La presencia mayor o menor de cada entidad española en uno u otro país -Santander, Telefónica, Mapfre, en Brasil; BBVA, en México, fundamentalmente- condiciona en parte su cuenta de resultados a corto y medio plazo.
Hay coincidencia entre los expertos que Brasil, una de las potencias en desarrollo que conforma el grupo de los BRIC, colectivo llamado a ser el motor de crecimiento mundial de este siglo, es el gran favorito. Los analistas destacan la mejora de la gestión política iniciada por Cardoso y continuada por Lula, cuyo Gobierno recibe las máximas calificaciones, y el saneamiento de sus cuentas públicas. Según la firma Lombard Street Research, la brasileña será "una de las primeras economías en recuperarse de la crisis". "El caso de Brasil es una combinación de solidez estructural, una demanda interna que actúa como motor de la economía, y un bajo déficit por cuenta corriente, y con la circunstancia de que entró en esta crisis en un buen momento cíclico".
Algunos expertos prevén que Brasil manejará razonablemente bien la crisis y saldrá fortalecido. Es un claro candidato a desacoplarse de la crisis gracias a su manejable nivel de deuda y a factores estructurales internos. Se ha convertido en exportador neto de alimentos y de petróleo, tras los últimos yacimientos de crudo descubiertos. La bolsa brasileña acumula unas revalorizaciones en lo que va de año del 40%.
"Nos gusta la región. Brasil tiene algunas de las mejores perspectivas macroeconómicas y estratégicamente está muy situado para abastecer de materias primas a China e India", dicen expertos de Liberum Capital.
Standard & Poor's sugirió este verano que las calificaciones crediticias de algunos países latinoamericanos podrían estar en el máximo nivel de solvencia en cinco años. De los 25 países que S&P ha rebajado su calidad crediticia durante la crisis, solo cuatro han sido iberoamericanos.
A pesar de los grandes cambios experimentados en la región, como la consolidación de las instituciones democráticas en casi todo el área, y la puesta en marcha de políticas prudentes de equilibrio fiscal, el frente político en los países lationamericanos siempre es un factor de riesgo. Y el calendario electoral en algunos países introduce "incertidumbre en el mercado", según afirman analistas que ven una elevada correlación entre la política iberoamericana y el sentimiento del mercado, especialmente cuando el de bonos ya empieza a estar algo nervioso.
La cruz de la actual situación de la economía en Sudamérica la ostenta México, que dañado en sus exportaciones por la caída de la demanda estadounidense, su principal mercado, no ha sabido, o podido, encontrar en China un buen cliente alternativo. La economía mexicana, que exporta a Estados Unidos alrededor de la quinta parte de su producción, podría contraerse un 7% este año.
"México es un poco impactante porque es uno de los pocos países en los que los datos mensuales de ventas al por menor, producción industrial y de comercio, siguen empeorando", dice un experto. Además de los efectos de la crisis en su vecino del norte, la aparición de la gripe porcina empeoró las cosas dañando el sector turístico, una fuente de ingresos que mitiga la caída de los ingresos por remesas de emigrantes, otro de los problemas de México, señalan los expertos, y no precisamente menor. Con todo, los análisis más optimistas aseguran que la crisis mexicana ya se ha dejado atrás y que el país es un destino fiable para los inversores privados, cuyo papel va a ir en aumento en una economía donde se les ha recibido siempre con recelo.