ENERGÍA
El Foro Nuclear reitera que Zapatero debería "tomar nota"
Bélgica anula una decisión de 2002 y prorroga la vida de sus nucleares diez años más
Forzado por los Verdes, el Gobierno de Bruselas había señalado 2015 como la fecha tope para su funcionamiento
Bélgica marca el camino a seguir en la Europa comunitaria en materia de energía nuclear. Aunque sea haciendo bueno el dicho popular de "Donde dije digo, digo Diego". Bélgica había dicho no a la energía nuclear, a plazo fijo, en 2002. Ayer, el Gobierno belga -otro distintio, claro está- cambió de opinión y decidió ampliar en diez años, hasta 2025, el plazo de funcionamiento de tres de sus siete reactores nucleares, precisamente los más más antiguos. Lo mismo puede suceder en España si cambia, obviamente, el Gobierno de Zapatero antes de que le llegue el turno al cierre de la central nuclear de Garoña, a la que se le ha fijado plazo de cierre en el 2013. El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha anticipado que si llega a La Moncloa, prorrogará su permiso de funcionamiento. Es un decir, hoy por hoy. Pero puede suceder.
En lugar de cerrar las tres centrales en 2015, como había previsto inicialmente en 2002 bajo un Gobierno de coalición en el participaba uno de los partidos verdes más importantes de Europa, el actual ha anunciado que extenderá la vida útil de los tres reactores nucleares afectados hasta 2025 con el objetivo de "reforzar la seguridad de suministro, evitar que aumenten las emisiones de CO2 y garantizar que los precios de la electricidad (en Bélgica) sean competitivos para consumidores y empresas".
Como contrapartida a esta prórroga, el Gobierno exigirá a los productores de electricidad una contribución al presupuesto belga de entre 215 y 245 millones al año entre 2010 y 2014. El acuerdo retrasa el abandono de la energía nuclear que Bélgica había decidido en 2002, cuando los Verdes formaban parte de la coalición gubernamental. En aquel momento se acordó el cierre y desmantelamiento de las centrales nucleares cuando alcancen los 40 años y la prohibición de construir nuevas instalaciones. La decisión de ayer anula tal medida en loq ue afecta a sus tres reactores más antiguos.
Algunos analistas no dejan de resaltar la incongruencia de la medida adoptada en 2002 por el Gobierno de entonces. No dejan de señalar que Bélgica es, junto a España, Luxemburgo y Holanda, uno de los países más vulnerables a la seguridad del programa nuclear francés que, con más de 70 reactores en funcionamiento, ha colocado la mayor parte de sus instalaciones en las zonas fronterizas, especialmente de España y Bélgica.
En España, y tras la decisión del Gobierno de Zapatero de cerrar la central nuclear de Garoña (la más antigua en funcionamiento en España) en el año 2013, en lugar de prorogar su vida últil como había recomendado el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el líder de la oposición Mariano Rajoy ha señalado que anulará tal decisión si llega al poder.
En una reciente visita a Garoña, Mariano Rajoy señaló que su cierre es una decisión «lesiva y absolutamente caprichosa» de José Luis Rodríguez Zapatero que el Gobierno central deberá revocar si quiere contar con la colaboración del Partido Popular para diseñar un mapa energético nacional. El presidente de los populares añadió que, aunque su partido acudirá a las reuniones para crear un pacto por la energía, «el primer punto que vamos a pedir que se toque es el del cierre de la central nuclear de Garoña. Vamos a exigir que no se cierre», incidió.
Satisfacción del Foro Nuclear
La decisión belga provocó ayer reacciones de satisfacción en la industria. El Foro de la Industria Nuclear Española acogió con satisfacción la decisión del Gobierno belga de operar a largo plazo, hasta 2025, tres de sus siete reactores nucleares en funcionamiento. La opción de mantenerlos operativos se fundamenta en un informe técnico elaborado para definir el mix eléctrico más adecuado para Bélgica, en el que se sugería esta postura.
La presidenta de Foro de la Industria Nuclear Española, María Teresa Domínguez, manifestó que "la postura del Gobierno belga de apoyo a la operación a largo plazo es absolutamente responsable. Está basada en un informe técnico exhaustivo realizado por expertos nacionales e internacionales que aconsejan mantener las centrales nucleares belgas en operación para garantizar un mix eléctrico equilibrado, mantener puestos de trabajo, sus conocimientos y capacidades tecnológicas y frenar las emisiones contaminantes".
María Teresa Domínguez no pudo evitar hacer un paralelismo entre lo que ha decidido Béligica y lo que ocurre en España. "El Gobierno español -dijo- debería haber considerado el informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear para mantener en operación Santa María de Garoña por 10 años más. También se debería mantener el peso nuclear en España, tal y como recomendó el pasado mes la Agencia Internacional de Energía".