Juan María Nim aclara que no se refería a Bankia cuando calificó la fusión con 'la Caixa' de "deseable"
Isidro Fainé: "No habrá fusión si no se mantiene la mayoría en la resultante y el objetivo de la Obra Social"
Alberto Valverde.– En el baile del nuevo proceso de consolidación financiera que el Gobierno de Mariano Rajoy ha anunciado por activa y por pasiva, Caixabank (o 'la Caixa', como se prefiera, propietaria del 75% de la tercera entidad financiera española) ha sido la primera en mover ficha, al menos públicamente. Otros, como el BBVA, lo están haciendo en privado, siguiendo la estrategia de nadar y guardar la ropa. Pero la entidad que preside Isidre Fainé, ha preferido escenificar sus pretensiones. O, a juzgar por una frase del presidente de Caixabank en la presentación este viernes de los resultados de 2011 ("no sé lo que pretende el Gobierno"), busca una clarificación inmediata "de quien corresponda". Porque su "presa" (Bankia) la tiene identificada, aunque ésta sea objeto de deseo de alguna entidad más, como es el caso del propio BBVA. El problema es que la entidad catalana necesita persuadir no sólo a su presidente, Rodrigo Rato, sino a Mariano Rajoy -su correligionario político y, casualidad, presidente de un Gobierno con mayoría absoluta- y anticiparse a Francisco González (BBVA), deudor político de ambos. Pero, ¿importa eso mucho a estas alturas y con el sector financiero en ascuas?